jueves, 2 de agosto de 2018

Combustión espontánea


 Que si, que sí, que no me lo repitas más, que cada minuto es una cosa nueva sobre la que culparme sin sentido. Ya, ya sé, aquí solo es un “que tú, que tú, que tú…” pero… ¿sabes qué?, que me parece perfecto. Perfecto porque no me siento mal, no siento angustia más allá de la provocada por tu ausencia, cero remordimientos, cero sensación de pena, de pesar, de culpabilidad. Que fácil eh? Te vas, das un portazo y te crees que ya está el problema resuelto… pero que va, no es mas que la punta del iceberg!!

No voy a hablar por ti, voy a hacerlo por mí, que me has dejado el recado de tener que justificar porque me ven sonriendo en la calle, porque me arreglo, me peino, hablo, pienso, sonrío, bailo, canto… porque he perdido peso, porque tengo peor color, porque no tengo hambre, ni sueño y casi ni sed.

Ojo, no te culpo, realmente no lo hago, justifico a veces frente a los que no me importan, porque los que me conocen saben las respuestas a todas esas preguntas. Justifico frente a los que han decidido posicionarse aun sabiendo que en estas cuatro paredes solo estábamos tu y yo. ¿Sólo? Si bueno, eso es igual.

Que bien queda esto de escribir lo que me sobra en la cabeza, aunque solo sea una combustión espontanea más, hoy tengo que afrontar de nuevo mi vida, y aunque sigue habiendo días malos sin tener que justificar…. Puedo decir que poco a poco la cosa va avanzando. No se que me deparará el futuro, pero sabes qué? Que ni si quiera me lo planteo. Solo se una cosa; Merezco ser feliz.

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