lunes, 1 de octubre de 2018

No se nada de la suerte.


Siempre he sido mas,
de invierno que de verano,
de reír que de llorar,
de hablar que de callar,
de enfadarme que de aguantarme,
de ser mas yo y menos como quieren los demás.
J.G.A.


Era de esas personas que solían creer en la suerte, era como una idea preconcebida asumida sin cuestionar; “la suerte existe” . Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que no, de que la suerte no es más que una situación final a una serie de esfuerzos repetidos o una causalidad.




Suerte, suerte, suerte… ¿Qué es eso de la suerte?¿alguien la ha visto?¿como se encuentra?.

Habrá que explicarle a cualquier universitario recién titulado que la suerte para encontrar trabajo de lo suyo es algo idílico, que el trabajo es algo que puede aparecer o no, que es competencia única de la suerte y que el no puede hacer nada. 

Pero que nadie le hable de la letra pequeña, esa que dice que entre mas ilusión pongas y mas muevas tu curriculum mejor, que no te quedes embobado esperando a que esa tal suerte llame a tu puerta, que la señora suerte está ocupada esperando a que tu des todos los pasos para llevarse el mérito. 

Que si encuentra trabajo fuera del país tenga “la suerte” de poder aprender otro idioma, o si se queda aquí, “la suerte” será la que habrá decidido que sea de las personas que tiene trabajo tras salir de la Universidad.


Que alguien le diga al mecánico al que llevo mi coche, que la suerte ha querido que tenga que trabajar 12 horas diarias porque agradecido debe estar que tiene trabajo y no se puede quejar, pero que en su letra pequeña nadie haga mención a las horas y tiempo invertidos en ser mejores, en evolucionar, en querer aprender más para llegar a más gente y esforzarse a diario por aprender cosas nuevas, en invertir en formación todos los meses para poder solucionar un problema en menos tiempo.

Que alguien le diga a la persona que llegó a casa y encontró a su pareja con alguien que no era él, que eso era mala suerte. Que todo el tiempo que se había esforzado por hacer feliz a su familia, por trabajar para que pudieran vivir mejor, de estar para ellos incluso cuando no estaba para el mismo… a ese… que le hable alguien de mala suerte. ¿hubiera sido mejor suerte vivir al margen sin haberse enterado? ¿de verdad?.

No hay buena ni mala suerte, no hay un fuerza externa que determine que esto es mejor o peor sin que nuestros comportamientos y los de los demás influyan…

¿Dónde estaba la suerte tras una jornada de 8h? pues imagino que sentada sobre la bici tratando de seguir con el entrenamiento después de un día agotador.

¿Dónde estaba la suerte cuando me dijeron que estaba curada de sarcoidosis? Imagino que escondida después de horas y horas de deporte semanales evitando la cortisona.

¿Dónde estaba la suerte cuando los problemas me desbordaban y no sabía como afrontarlos? Imagino que con mis lágrimas, perdidos entre las sábanas día tras día hasta que decidí que tenia que levantarme sola y luchar.


¿Suerte? No me hables de suerte si no has tenido que luchar por nada ni nadie nunca. Si no sabes lo que es tener que levantarte cuando eres pedazos de nada. Si no sabes lo que es tener el dinero justo para llegar a fin de mes. Si no sabes lo que es que te quieran poco y mal. Si no sabes lo que es sentirte solo. Si no sabes lo que es no querer ni levantarte de la cama.  Si no sabes lo que es que te juzguen y critiquen sin conocerte por el mero placer de criticar. Si no sabes lo que es llorar con una sonrisa. Si no sabes lo que es que te revienten por dentro y tengas que fingir que no pasa nada. Si no sabes lo que es perder un sueño.


¿Suerte? No me hables a mí de suerte. A mi háblame de vida, de metas, de tiempo e interés, de lucha, de fuerza, de perseverancia.




No hay comentarios:

Publicar un comentario