lunes, 26 de noviembre de 2018

¿SIENTES MIEDO?






Mucha gente siente miedo en algún momento de su vida. Creo que es algo con lo que quien más, o quien menos, ha lidiado a diario. Miedo a no ser aceptado, miedo al rechazo, miedo al que dirán, miedo a no ser suficientemente bueno, a no estar a la altura, a las confrontaciones, a suspender un examen, a hacer algo mal, a perder, a sufrir… miedo en todos sus ámbitos.


Como todos, yo también he sentido miedo alguna vez pero realmente, cuando lo analizo con distancia, realmente creo que no ha servido para nada. Está claro que estamos genéticamente predispuestos a sentir miedo, es una manera de que nuestro cuerpo este alerta y obviamente es algo interesante ya que nos protege ante situaciones de peligro, pero esto creo que es mas referente al miedo racional que al irracional, es decir; ¿nunca has sentido miedo ante un examen? ¿ante una cita con una persona en la que estás interesada?¿ante una entrevista de trabajo?... y ¿realmente te sirvió de algo?, yo creo que no, mas bien todo lo contrario.

Esa ansiedad que se genera, esos nervios en el estómago, esa angustia.. todo esto solo hace que nos paralicemos y no pensemos con claridad. Cuando escucho a la gente hablar (o incluso a mi misma analizando con distancia) me doy cuenta de cuán absurdo ha sido esa sensación para no conseguir realmente nada, pero nada cambia si no hacemos por que lo haga, entonces es una estupidez lamentarse a toro pasado si no intentamos mejorar para la siguiente.

Yo sido sintiendo miedo, algunas veces me sigo paralizando y otras muchas no doy ese “salto al vacío” tratando de esquivar ese miedo irracional, pero ¿sabes que? Llevo unas semanas pensando que tengo 31 años, que no estoy en edad de quedarme con las ganas de nada, que quiero probar, experimentar, exprimir todo al máximo y no tener que tener miedo, ni a los comentarios de la gente, ni al futuro incierto, ni al ver que pasa en mi día a día, porque si hago todo eso, si me paro a pensar en todas esas cosas, probablemente me frenen y nunca salga de mi zona de confort, y el día de mañana, ¿Qué voy a contar en mis memorias? ¿Qué fui una buena chica que no vivió ninguna experiencia interesante?.

Lo siento pero no, prefiero seguir siendo una buena chica que hizo todo cuando estuvo en su mano, que probó, cayó y se levantó, lloro, sonrió, avanzó, pero sobre todo, VIVIÓ.



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