jueves, 18 de noviembre de 2021

Diccionario.

 


No me tengo por una mala persona. A lo mejor no soy la Teresa Calcuta que salva niños de la pobreza pero de ahí, a ser mala persona… creo que hay un trecho.

 

Durante todos estos años he ido aprendiendo cosas y madurando. Esto implica que vas cogiendo lo mejor de quienes te rodean y ves comportamientos en otros que no te gustaría ver en ti. Sin entrar en el tema de las proyecciones (cosa incontrolable a grandes rasgos), hay conductas o formas de hablar que en mi no me gustaría ver nunca, es decir, cosas como ser una persona violenta o tratar a la gente con mezquindad.

 

Considero que me he esforzado mucho para ser quien soy, me he esforzado por tener cierta cultura general, cierta capacidad para desarrollar una conversación e incluso cierto saber estar para poder estar cómoda en cualquier ambiente. No siempre llegaré a un 100% pero soy consciente de que eso, a diario, también trato de mejorarlo.

 

A nivel interpersonal, soy una persona extrovertida; no me incomoda un ambiente nuevo, ni una situación nueva lejos de los nervios iniciales que, por salida de la zona de confort, todos sentimos. 

 

A mayores de lo citado anteriormente, el paso de los años me ha enseñado que soy más feliz siendo yo, más intentando que quien venga a hablarme, me conozca ya o acabe de hacerlo, al menos se lleve algo bueno de mi. 

 

Considerando todo lo anterior, y ahora que ya te he puesto en contexto, creo que todo lo citado me deja en una posición que no es mala del todo, de tal modo que a pesar de tratar de llegar a todas las variables previamente expuestas, me puedo permitir el lujo de que si me tratas como si fuera gilipollas, me haces sentir que soy imbécil, tratas de engañarme o encima, me vendes algo malo como si fuera un favor que te debo… lo mismo bien no me parece, por lo que sea.

 

Entonces, como todo ser humano dotado de raciocinio y emociones, tengo todo el derecho del mundo a pensar que eres idiota y, si mi carácter, la relación que tengamos y el momento en que me encuentro emocionalmente me lo permiten, hasta plasmártelo con suficiente educación como para que dudes de si lo que te he dicho es bueno o malo. (El sarcasmo y la ironía suelen ser útiles en estos casos).

 

¿Qué quiere decir esto? Que trato de ir por la vida con el dedo levantado, que, si me conoces, ante un “estoy mal” mi respuesta será un “que necesitas” y no hace falta ni entrar en detalles, lo que sea que te de, ten claro que no lo quiero de vuelta. ¿Por qué? Porque me da igual, porque aquí estamos de paso y no voy a ser más feliz o menos por tener más bienes materiales o menos, por haberte escuchado si lo necesitabas o aconsejado si lo pedías, pero el irme a la cama, satisfecha, sabiendo que te pude ayudar no se paga. 

 

Ahora bien, eso que pone la Santa Biblia de la otra mejilla… ha dejado de hacerme gracia. Pídeme cosas por las buenas pero no me abofetées en la cara y me digas que me aguante, ni que te lo debo cuando nada te he pedido.

 

No me trates de hacer entender que tienes razón cuando no la tienes y, sobre todas las cosas, no me trates como si fuera una gilipollas y creas que me acabas de engañar sólo porque quieras tapar tus inseguridades siendo una persona ávida de aplausos y reconocimientos que nadie te da porque perfectamente sabes que no los mereces. 

 

¿Sabes cómo me habrías ganado? Yendo de frente, con las cosas de cara y siendo como hay que ser, no pido menos cuando eso es lo que doy. Y si, si me quejo, porque no soy gilipollas, porque tengo derecho, porque de pasarlo mal ya tuve tiempo los últimos once años y porque lo que bien está, bien parece y tu respeto acaba donde empieza el mío. 

 

Por las buenas, lo que quieras, pero si tu marcas las reglas de otro juego… jugamos con las reglas los dos.

 

Ah! Por cierto, como a lo mejor he utilizado un lenguaje que igual no se entiende, te dejo este pequeño diccionario. Te lo regalo, es cultura, esa que tanto te falta:

 

Trecho: espacio o distancia que hay entre dos puntos o lugares. 

 

Proyección: concepto utilizado en psicología para definir un mecanismo de defensa por el que el sujeto atribuye a otras personas las propias virtudes o defectos, incluso sus carencias. El tipo de proyección que el sujeto realice dependerá de su estructura psíquica y de la introyección que haga de sí mismo y su autopercepción.

 

Mezquino: Que es capaz de cometer acciones que pueden perjudicar a los demás o se comporta de manera despreciable y ruin.

 

Interpersonal: que se produce entre las personas.

 

Extrovertido: que es simpático y afectuoso y manifiesta francamente sus pensamientos y sentimientos.

 

Raciocinio: Razón, facultad de la mente que permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la realidad.

 

Ávida: que siente un deseo fuerte e intenso de tener, hacer o conseguir algo.

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