martes, 9 de noviembre de 2021

¿Qué es eso de meditar?


Oh dios, escribo esto y me he sentido como Carrie Bradshaw escribiendo su columna en el libro de Sexo en Nueva York. Si, me apellido optimismo, jajaja.

 

Hace un rato estaba escribiendo en mi diario, el que comenté que me había planteado escribir y ahora, que ya había cambiado de tercio me he dado cuenta de algo. 

 

Al escribir sobre algo que hoy me ocupaba el pensar, llegué a una conclusión que, de no haber “hablado conmigo misma”, se hubiera enquistado. Últimamente mi vida ha cambiado y creo que estoy disfrutando tanto de ello que no soy consciente de que mi mundo ha avanzado lo suficiente como para que muchas personas y cosas se queden atrás. A veces, cuando vuelvo a lo que ha sido y será siempre mi casa, me doy cuenta de que las cosas siguen igual y que hasta ayer eso me aburría. 

 

Cuando uso el término aburrir lo hago en el mas amplio sentido de la palabra. Yo no se aburrirme, si esa sensación se apiada de mi, rápidamente se me ocurre algo que hacer, no por ansiedad si no porque si no tengo nada que hacer que sea obligatorio puedo aprovechar para darme mimos con un buen baño con velas y Ludovico, una novela de las miles que tengo por leer o simplemente escribir aquí o en mi diario.

 

Claro, todo esto es sencillo de entender cuando hablamos de situaciones pero no cuando hablamos de personas. Si una persona me aburre, tengo la arrogante capacidad de ignorarla, pero vamos… que ni me despeino, que te puedo cambiar de tema sólo porque considero que no eres importante y eso… ¡es horrible! porque cada uno tiene su circunstancia. La inteligencia es la capacidad de los seres humanos de adaptarse al medio y yo… no estoy demostrando ser muy inteligente cuando “ignoro” a personas que se han alegrado por mis triunfos como si fueran suyos. 

 

Vamos, que no me quiero convertir en una idiota, porque ¿quién soy yo para considerar que sus vidas han cambiado o se mantienen? cada persona libra sus propias batallas y no tengo derecho ninguno a juzgar, no soy yo quien debe tener ese papel, decido quien entra y quien sale de mi vida (a veces, ni eso) pero no tengo derecho a ser una arrogante ni a permitirme el lujo de ignorar porque sienta que me aburro, la vida no funciona así.

 

Hace tiempo leí el libro de “El Club de las 5” (si no lo habéis leído yo lo recomiendo totalmente).  En él, básicamente dice que si nos levantamos a las 5 de la mañana todos los días, mejoraremos nuestra productividad. Reparte la primera hora de la mañana de tal modo que dedicaríamos 20 minutos a hacer algo de cardio, otros 20 a ordenar las tareas del día y los últimos 20 a meditar. 

 

Curioso eso de meditar… yo creo que no se meditar.  Durante un tiempo practiqué las meditaciones guiadas en yoga (hábito que he retomado, el yoga, no lo otro), pero yo no sentí nunca eso de “la mente liberada”. Yo me levantaba de la esterilla con más sueño que un oso perezoso y eso que mi profesora de yoga favorita de todos los mundos (Edurne guiño, guiño) tiene la voz más preciosa y angelical que podáis escuchar. 

 

Siempre he tratado de meditar, de dejar la mente en blanco, de no pensar… pero que complicado es. Mi línea de pensamiento es de lo mas absurda unas veces y de lo más compleja otras tantas y el hecho de decirle a mi cerebro “eh amigo, hasta aquí” sólo hace que las cosas no sólo no paren si no que salten las alarmas como esperando algo mejor. 

 

Escribiendo en el diario me ha dado por pensar que quizás, para mi, es lo mas parecido a una meditación. Es el momento en que sólo pienso en lo que me ha sucedido y lo saco ahí para aliviarlo en mi cabeza, para ser consciente de mis pensamientos y de la situación que en cada momento se me ha presentado sin prescindir de detalles. 

 

A alguien que de verdad sepa meditar igual le resulta absurdo o una pérdida de tiempo el tener que hacer esto por escrito, pero mis momentos de más paz son, cuando me ducho (y a veces he mandado audios importantes o contestado whatsapp estando bajo el chorro) o cuando duermo que acostumbro a soñar cada noche y en mis sueños a veces se replantean cosas que me dan problemas en la vida real. Se me presentan con el problema y la solución. Muchas veces he creído que eso me pasa por no tener, hasta ahora, ese tiempo de parar a escucharme y coger aire. 

 

Al menos, no tendré ni idea de como se medita a oscuras en una habitación controlando la respiración pero bastante he avanzado sabiendo que tengo ahora el poder de gestionar mis pensamientos e ideas pasándolos a papel.

 

Realmente puede ser útil y como yo solo estoy tratando de sumar y no de restar, pues dejo el mensaje por si a alguien le puede servir.

 

Gracias por leerme. 



Esto sonaba en mis oídos mientras escribía la entrada: 


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