Conflicto entre tu yo real, yo ideal y el yo esperado.
O como te crean ansiedad si ellos no coinciden.
En muchos momentos a lo largo de nuestras vidas sentimos una incomodidad que es difícil de explicar. No se considera tristeza, tampoco es una frustración clara, es más bien una sensación de estar “fuera de lugar” dentro de nuestra propia vida.
Muchas veces, esa sensación nace de un conflicto silencioso entre tres versiones de nosotros mismos: el yo real, el yo ideal y el yo esperado., pero ¿y esto qué es exactamente? yo te lo cuento.
1.- ¿Dónde nace esta idea?
Carl Rogers, uno de los padres de la psicología humanista, fue el primero en desarrollar esta idea. Su aportación clave se basaba en dos conceptos clave;
Yo real (real self); cómo eres en este momento.
Yo ideal (ideal self); cómo te gustaría ser.
Su idea principal era la “incongruencia”, es decir, cuando ambos conceptos están muy separados, aparecen los problemas, siendo estos ansiedad, baja autoestima o una sensación de no ser suficiente. Según Rogers, el bienestar psicológico surge cuando hay coherencia entre ambos.
Posteriormente, ya en los años 80, el psicólogo E. Tory Higgins, amplió esta idea con su famosa Teoría de la discrepancia del yo. Aquí es donde claramente aparece el “tercer yo”, teniendo por tanto:
Yo real; cómo eres.
Yo ideal; cómo te gustaría ser.
Yo esperado (ought self); cómo crees que deberías ser según normas, expectativas externas o las obligaciones.
Lo interesante de este punto de vista, es que cada “desajuste” genera diferentes emociones.
Diferencia entre yo real - yo ideal; genera tristeza o frustración.
Diferencia entre yo real - yo esperado; genera ansiedad o culpa.
Como ves, todo esto encaja perfectamente con lo que explicaba anteriormente.
2.- Cómo afecta esto a tu vida diaria.
Estas teorías no son algo que se deba obviar o dejar a un lado. Aunque no lo creas, se filtran en tu vida diaria de forma casi invisible, pero constante. Aparece cuando tomas decisiones que no terminan de encajar contigo, cuando sientes culpa por no cumplir la expectativas ajenas o frustración por no ser quien crees que deberías ser. Se manifiesta en cosas pequeñas, como procrastinar, compararte o dudar de ti mismo.
También en elecciones importantes, como tu trabajo, tus relaciones o tu estilo de vida. Con el tiempo, esta tensión interna desgasta y puedes sentirte perdido, desconectado o incluso vivir en piloto automático, como si estuvieras interpretando un papel en lugar de vivir tu propia vida.
3.- Ejemplos claros de personas en conflicto.
Britney Spears fue el símbolo de la “princesa del pop” pero detrás de esa imagen había una profunda lucha.
Yo real: una persona joven, vulnerable, con problemas emocionales y presión externa.
Yo ideal: probablemente una vida más libre, con más control sobre sus decisiones.
Yo esperado: ser siempre perfecta, exitosa, sonriente y rentable para la industria.
El conflicto no tardó en llegar y explotó públicamente con las numerosas crisis personales, la pérdida de control legal sobre su vida teniendo que ser tutélala, y una identidad completamente definida por otros. Se puede ver claramente como el yo esperado domina la escena por completo colapsando por ello el yo real.
El actor, Jim Carrey es otra persona que se vio afectada por esta teoría. Carrey alcanzó fama, dinero y reconocimiento. Ha sido él mismo quién ha hablado numerosas veces de su conflicto.
Yo real: personas introspectiva, con tendencias depresivas.
Yo ideal: durante años, ser un actor exitoso y querido.
Yo esperado: ser siempre el hombre gracioso que hace reír a todos.
Fue el quién dijo “desearía que todos fueran ricos y famosos para que vieran que no es la respuesta”. Nada más que añadir su señoría.
4.- La gente alinea sus chakras y debería alinear sus “yo”.
En este mundo de fachada tras la pantalla, de personas que supuestamente beben batidos verdes pero que luego escupen cuando se apaga la cámara, se hace más que necesario alinear los “yo”.
Si el yo real, el idea y el esperado dejan de competir y empiezan a alinearse, aparece una sensación de coherencia que transforma la forma de vivir. No se trata de que ahora te cargues todas las expectativas o renuncies a mejorar, no, se trata de que construyas un camino en el que aquello que hagas tenga sentido con quién eres y con lo que realmente valoras.
Alinear los “yo” implica ajustar las metas a algo único, cuestionar lo que viene impuesto desde fuera y aceptar el punto de partida sin juicio, porque al final, la verdadera estabilidad no nace de cumplir con todo, sino de sentir que tu vida te pertenece.






