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Por fin escribo desde mi hogar. Tras unos días de caos, de brocha, de cajas y ideas presionando mi cabeza, la paz mental ha llegado y ahora ya puedo escribir con mi fiel compañera de viaje (Wasoski). Esta semana no he estado sola, entre el orden del desorden me he dejado acompañar por la serie Mindhunter (Netflix).
No se si sabes que estoy cursando el Grado en Psicología, y tampoco se si sabes que este año (tercer curso) comencé con las asignaturas de lo que va a ser la doble mención, para ser Psicóloga General Sanitario y con la mención en Psicologa Forense. Es cierto que durante el primer año, tenía clara esta mención, en el segundo curso decidí que mejor una opción en que pudiera usar la carrera de un modo más aplicado al día a día, pero al matricularme en las asignaturas supe que era esto lo que quería hacer y volví a la Psicología Forense.
1.- Qué tiene que ver todo esto con lo que te quiero contar.
Pues bien, en mi ardua labor de recopilar conocimiento y sabiduría, y en vistas de que si cojo una brocha, no puedo sujetar un libro, me he dedicado a investigar sobre series que me enseñen de algún modo cosas que puedas usar en mi futuro y aquí apareció Mindhunter.
Esta serie, ambientada en los años 70, habla sobre cómo el FBI en aquella época trataba los crímenes violentos únicamente de modo reactivo, es decir, saber quién cometió el crimen y qué pruebas de ello había. En la serie muestran el nacimiento de la Unidad de Ciencias del Comportamiento, impulsada por Holden Ford y Bill Tench, estando basados ambos personajes en los agente reales John E. Douglas y Robert Ressler.
El concepto clave de la serie es la Psicología Forense y Criminal. La serie nos muestra cómo la psicología pasa de ser vista como una “pseudociencia de salón” por la policía tradicional y se convierte en un pilar esencial para predecir y atrapar criminales.
2.- Qué me ha llamado la atención en la serie.
Son varias preguntas que, en pleno 2026 me parecen tan obvias que me ha chocado darme cuenta de que en los 70 no lo eran tanto, y son las siguientes:
Catalogación de los asesinos: uno de los aportes principales que hacen los dos agentes a la perfilación criminal, es cómo los van a catalogar, pues no son todos iguales. Hoy día esto puede parecernos obvio, pero en los inicios no lo era tanto. Ellos diferencian entre crimen organizado y desorganizado y dentro de ellos en diferentes categorías de este modo:
Asesinos organizados: son planificadores, metódicos, integrados socialmente.
Asesinos desorganizados: son más impulsivos, con unos niveles bajos de integración social e impulsados por psicosis o momentos de rabia que no pueden contener.
¿Cómo se desarrolla una personalidad criminal?: o lo que es lo mismo, ¿se nace o se hace? Hace no mucho, escribí una entrada aquí en que hablaba de lo complejo que me resultaba pensar que mucha gente con la que crecí en el colegio, no tuvo en la vida las mismas oportunidades que tuvimos la mayoría, y me resultaba curioso que teniendo las mismas oportunidades a nivel educativo, hubiera variado tanto la línea de vida de unos a otros. La cuestión para con los asesinos, no dista mucho de lo que era aquel razonamiento mío, estableciendo claramente una distancia a nivel criminal. En la serie exploran la Triada de Macdonald, constituida por eneuresis tardía (no controlar la vejiga y mojar la cama a una edad en que ya debería controlarse), la crueldad con los animales o la piromanía en la infancia. También abordan la importancia del trauma infantil y el abuso o el rechazo de los progenitores en la formación de sociópatas o psicópatas. La serie demuestra que un asesino “no nace” de golpe como si tal cosa, sino que hay una clara intersección entre la vulnerabilidad biológica y un entorno altamente disfuncional.
La ilusión de la empatía y la trasferencia: Holden es el personaje que más metido está en el proyecto que mantienen y trata de conectar con los asesinos para entender su lógica. Se sumerge tanto en la mente de estos manipuladores nato que llega incluso a absorber la carga emocional que ellos poseen y termina desarrollando una falta de límites. Finalmente, tras una de las visitas a uno de los asesinos, acaba sufriendo un ataque de pánico, mostrando como el vacío vino de vuelta.
3.- ¿Sólo agentes del FBI? donde la necesidad de investigador aporta el toque metodológico.
La figura de la Doctora Wendy Carr basada en la investigación de Ann Wolbert es la que aporta el toque metodológico. El fin de esto era establecer un estudio que pudiera facilitar la labor policial, y es Wendy quien advierte constantemente sobre los peligros de que Holden aplique preguntas sesgadas o se vuelva demasiado informal, recordando que la investigación psicológica requiere de rigor metodológico, estandarización y ética.
La manera de conseguir que cualquier estudio funcione y se obtengan conclusiones reales, es hacerlo con sujetos en igualdad de condiciones, al menos en un caso como el que nos ocupa. Al estandarizar el formulario, como ella repite constantemente, consigues ves las variaciones de respuesta entre los diferentes criminales.
4.- Conclusión.
A veces pensamos que la psicología forense o la realización de perfiles criminales están muy alejados de nuestra realidad, reservados a series como Mindhunter o expedientes de ficción llevados a cabo por el FBI. Sin embargo, lo fascinante de una serie como esta es el descubrir que la naturaleza humana no es solo lo que vemos, es el entorno en que crecemos, el peligro de perder nuestros propios límites al intentar comprender a los demás y la necesidad de aplicar rigor y método cuando queremos encontrar una verdad entre el caos.
Yo buscaba mi verdad entre el caos de una mudanza, y al final me he llevado la sorpresa de que analizar la mente de un criminal cumple con el mismo objetivo; dar sentido a lo que parece no tenerlo para poder construir una vida con más foco, criterio y propósito.





