Leonardo Da Vinci, Marco Aurelio y el Commonplace book
¿Qué tienen en común?
Siempre he sido alguien inquieto, como he reflejado aquí en multitud de ocasiones. Hace un par de semanas decidí dejar de utilizar papel para estudiar y pasarme a la parte digital. No te voy a engañar, al principio cuesta un poco y ahora mismo siento que estoy a la mitad del camino, pero creo que merece la pena.
Mi vida es una vida de caracol, siempre con la casa a cuestas, y el viajar con dos maletas, una solo de apuntes, hizo que me cuestionara si realmente eso era necesario. No tomé la decisión a la ligera, aunque suena a cosa de ahora para ahora mismo. Realmente me ha llevado varios meses decidirme y dar el salto, con sus miles de videos y recomendaciones, así como consultas a personas que se encontraban en mi misma situación. Ahora mismo puedo decir que estoy contenta, he podido integrar todo en un solo sitio, y me facilita mucho el tener acceso a todo el material desde cualquier lugar, e incluso puedo añadir o quitar cosas fácilmente, complementar la información sin tener que imprimir nada, con mis propias anotaciones o, si es necesario, con partes de la explicación de mis profesores en audio.
La cuestión es que me di cuenta, de que en otros terrenos de mi vida esto también podría implementarse. Como comencé diciendo, soy alguien con muchas inquietudes y a veces tengo todo en diversos sitios que no convergen. Muchas semanas hago 8 horas de viaje en coche sola y no es la primera vez que me viene a la mente algo que en ese momento me gustaría escribir o anotar. Evidentemente, no siempre tengo a mano mis útiles de escritura o, como dije antes, puedo llevarlos colocados en una maleta con el engorro que sería tener que sacarlos para usarlos, así es que he tomado la determinación de crear dos diarios en la app de Notas;
Uno para escribir entradas de mi día a día, como ya venía haciendo en papel.
Otro un Commonplace book que me ayude a condensar por temáticas todo aquello a lo que quiero tener acceso.
Desde que no tengo redes sociales instaladas en mi teléfono, vivo con muchas más tranquilidad y puedo gestionar mis propios intereses sin recomendaciones del un algoritmo externo. Esto es sencillo, pero todo lo que encuentro, como podcast muy interesantes o recomendaciones de libros, quedan albergados en las fuentes de las que me llega la información, por lo que la pérdida de recursos interesante ha sido un punto clave en mi decisión. Así, si quiero escuchar una charla de un psicólogo que me han recomendado en clase, puedo tenerla anotada en mi Commonplace y acceder a ella en el gimnasio, o escuchar el podcast mientras viajo o doy un paseo, sin necesidad de lo tedioso de ir a la clase o a los apuntes a buscarla. Interesante, ¿verdad?
Pero bueno, creo que me estoy adelantando, y puedes estar preguntándote ahora mismo, que es un Commonplace Book. Vamos allá.
1.- Qué es exactamente un Commonplace Book y para qué sirve exactamente.
El Commonplace Book es un cuaderno personal utilizado desde hace siglos para recopilar información que resulta interesante o útil. Puedes anotar en él un poco lo que te de la real gana, como citas de libros, ideas o reflexiones, o lo que dije anteriormente, podcast que te puedan resultar interesantes. En líneas generales se trata de organizar todo tu conocimiento de un modo que lo puedas tener accesible, y en este caso, en función de tus propios intereses. ¿Te gusta aprender sobre arte? pues escribe sobre todo aquello que te resulte interesante, ¿te gusta aprender cosas sobre el origen de la escritura? anota todo aquello que te fascine sobre el tema. ¡Es ilimitado!
Si eres un poco crítico, ahora mismo habrás pensado “vale, Jenn, pero ¿esto no es realmente un diario personal?”. La respuesta es no. En un diario personal hablas de experiencias, sentimientos, emociones… el commonplace book está más orientado al conocimiento intelectual.
2.- Ejemplos de personas que usaban Commonplace Books.
Este tipo de cuaderno no es algo que yo me haya inventado de ayer para hoy, fue muy popular allá por el Renacimiento y la Ilustración. Pensadores como John Locke desarrollaron métodos para organizar estos cuadernos por temas, facilitando la recuperación de información, cosa que le facilitaba la consulta, acorde a la época en que se encontraba. Actualmente, el plan que yo tengo es lo mismo pero por medio de vínculos y hashtags que me ahorren ese paso intermedio de catalogación de Biblioteca de los 80 (cómo anhelo aquellos momentos!).
Leonardo Da Vinci no utilizaba el término commonplace book, pero sus numerosos cuadernos cumplen perfectamente esa función. Para él, eran una extensión de su mente, un espacio donde observar, analizar y conectar las ideas de múltiples disciplinas. No los separaba por temas de forma estricta, y por ello en una misma página podían aparecer estudios anatómicos con diseños arquitectónicos. Esto refleja la visión interconectada de conocimiento de la que te hablaba anteriormente, en que todas las áreas están de un modo u otro interconectadas.
En sus cuadernos, había también mucho aprendizaje a través de la observación, pues los llenaba con notas detalladas sobre fenómenos naturales como el movimiento del agua, la anatomía humana, el vuelo de las aves o la luz. No copiaba la información, investigaba de forma activa.
Otra cosa que hacía era mezclar texto con imágenes, integrando esquemas, diagramas, dibujos… con anotaciones explicativas. Este enfoque visual lo convertía en una poderosa herramienta de pensamiento y creatividad. ¿De verdad no te apetece crear uno para ti ahora mismo?
Leonardo Da Vinci no estaba solo. El emperador Marco Aurelio utilizó también un cuaderno, en su caso enfocado a la reflexión personal y al desarrollo moral. Su obra Meditaciones, es esencialmente un conjunto de notas privadas, su particular commonplace book filosófico.
En sus propias escrituras, incluía frase o reflexiones de otros filósofos como Epictetus o Séneca, datos que recopilaban e interpretaba. Su notas no tenían como destino su publicación, para él eran ejercicios espirituales que le ayudaban a mejorar el carácter y a mantener una disciplina mental en medio del tumulto de responsabilidades imperiales.
3.- Nuevos comienzos.
Supongo que la vida son etapas, ciclos, pasos que hay que dar para ir atravesando las montañas y los valles que el recorrido vital nos presenta. Y es así como nace en mi esta nueva etapa. No es una ruptura con mi pasado, sino una evolución natural de mi forma de aprender y de vivir. El papel me ha acompañado durante muchos años y siempre tendrá un lugar especial en mi vida, y puedo volver a él siempre que quiera, lo sé, pero ahora mismo siento que este cambio a lo digital responde mucho mejor a la persona en la que me estoy convirtiendo.
Crear estos dos espacios es, en cierto modo, una manera mejor de ordenar mis pensamientos e inquietudes, de darles un hogar común allá donde esté. Ya no se trata solo de cargar con maletas llenas de apuntes, se trata de llevar conmigo aquello que para mi es importante como mis ideas, mis aprendizajes y mis reflexiones.
Quizá este sistema evolucione con el tiempo, como todo lo que forma parte de la vida, pero hoy siento que he encontrado una forma más ligera y coherente de acompañar a mi curiosidad. Y quién sabe, tal vez dentro de unos años vuelva a estas líneas y sonría al recordar el momento en que decidí dar este gran paso.
¿Me acompañas?








