Este post no es positivo, ni te voy a dar la clave secreta a que no desperdicies tu tiempo. Llevo puesto un pijama de Stitch y te puedo asegurar que no llevo escondido nada en la manga que resuelva todos tus problemas. Vivimos obsesionados!!
La semana pasada la tenía llena de planes e ideas, todas geniales, maravillosas. Una lista de tareas digna de mención, de marco, de guardar, de colgar, de señalar, y ¿sabes que pasó? que me he pasado una semana entera en la cama fruto de una gripe. Con su tos incesante, su dolor de cabeza, de huesos y de vida, sus idas y venidas de los estados febriles… y ¿qué hice de la lista? nada, peleaba diariamente por sobrevivir.
No soy débil, entiéndeme. Mi gripe no estaba sola, venía acompañada de la regla, gastroenteritis y un dolor de espalda por un tirón. Y yo sólo podía pensar en que no llegaba a todo lo propuesto. En que tenía/debía hacer… una mierda. Como si vivir no fuera algo urgente, como si dormir no fuese importante, como si pasar ese proceso vírico no fuera la lucha que tuviera que afrontar en ese momento. ¿A qué mierda estamos jugando señores?

1.- El motivo de que piense que somos gilipollas.
Estos días, convaleciente, no estuve sola. Mi chico me acompañaba con los pañuelos en mano a lo otro lado de la cama. Ambos fuimos atacados por el mismo infraser, invisible, silencioso, nos estaba jodiendo pero bien. Ahí me di cuenta de que tengo un problema que yo denomino “problema de prisa”. Yo lo veía a él, tranquilo, ordenado, convaleciente, pero sin prisa por resolver la cuadratura del círculo, solo pensando en sobrevivir al puto virus que no quería abandonarnos. No estaba pendiente de lo que haría en la tarde o al día siguiente. No era una carrera, era una batalla diaria por respirar y tragar sin dolores, por dormir y esquivar el dolor de cabeza.
Aquí es donde me di cuenta de que somos muchos los que nos hemos creído a pies juntillas que debemos producir constantemente para ser algo o alguien en la vida, y que es la mayor falacia jamás contada. Caminamos por la vida con prisa de llegar a la siguiente base, sin pensar en que esta ya la hemos pisado. Así nos va, con mucha gente increíble que ha conseguido cosas increibles, frustrada por no haber podido bajarse la luna.
Menudo golazo por toda la escuadra que nos han metido. No me malinterpretes, necesitamos una hoja de ruta para conseguir lo que pretendemos y de esto soy fiel seguidora, pero no hace falta meterse el palo de la escoba por el culo para ir barriendo, mientras contestas a tu jefe por teléfono y con la otra mano haces scroll. Al igual basta con esperar a que te pase el ataque de tos, te puedas sonar los mocos sin sentir el “glup” que mencionan los anuncios de compresas y te acurrucas al lado de la persona que quieres. A lo mejor esto es un hito en sí mismo.

2.- La película de gestionar mejor el tiempo ya la he visto.
Hace años leí que cuando el ser humano comenzó a cultivar trigo, pasó de ser libre a ser esclavo. Pasó de salir a recoger bayas y estar despreocupado, a pasar a pensar en estaciones, regadíos, mejores semillas… creando con eso que su tiempo no fuera de free time, lo fuera de full time pensando en el trigo. (Entiende mi animadversión al trigo, soy celíaca).
Creo que con los sistemas de gestión del tiempo y la presión de la culpa por una supuesta mala gestión del mismo, hemos adquirido esa dependencia pasando a ser la situación, nuestra cosecha de trigo particular. El miedo a no llegar, el miedo a no construir, el miedo a no lograr. El miedo a sentir que quedas atrás.
En esta semana convaleciente he sucumbido a las redes sociales. He vuelvo a pasar más horas en Instagram que en el mundo de los vivos y me he dado cuenta de que a través de esa pantalla también se percibe la estupidez humana.
Aborrezco profundamente los mensajes que me saltan de “¿quieres estudiar la hora antes del examen y sacar un 10? Sígueme y te lo explico” o los de “te voy a dar 5 tips para dejar de toser en 30 segundos, el último es mi favorito”. Vete a tomar por el culo José Luis, así te lo digo.

Veo lo de la caída de los influencers como otra triste moda, como cuando salió el primer Gran Hermano hace unas cien lunas o comenzó Master Chef. Por favor José Luis, deja tus cuchillos y vete.
La sociedad que mas tiempo pierde en redes sociales, es la misma que crea vídeos diciéndote que no pierdas el tiempo y que hagas no se que mierdas para conseguir no se que otras mierdas. ¿Estamos locos o que? Cada vídeo que se me abría que no fuera de gatitos o perritos, hacía que se me restaran 5 puntos en el IQ.

3.- Llados, el gran gurú dentro de tanta mierda.
Llados. A este igual no lo conoces, o sí, pero es un señor que merece la pena analizar psicológicamente. Ha conseguido que el yonki del parque de tu pueblo, que lo máximo a lo que aspiraba era a tomarse el cartón de Don Simón un domingo por la mañana, ahora se crea capaz de hacer 3 burpees y sentirse guapo. Mira tu si no ha dado confianza a la gente.

Este es uno de los culpables de que mucha gente joven se crea que debe hacer cosas, que no pueden parar. Como seres humanos pensamos que nuestra vida tiene un propósito y, por si esto no fuera poco, necesitamos sentir que pertenecemos a algo, y boom!! aquí tienes el colectivo de los fieles seguidores de la filosofía estoica, lugar en que Llados ha encontrado su nicho de mercado. Dice cosas como “fucking mileurista”, dándole esto el mismo caché que a Ana Botella el café con leche in plaza mayor.
“Yo me levanto a las 3 de la mañana a darme una ducha de agua congelada porque eso me hace sentir realizado” - tu lo que eres, es imbécil José Luis, perdona que te lo diga. ¿Tienes que ir el primero a una guerra? ¿tienes que se te encoja aún más tu aparato reproductivo? ¿no crees que con todo lo que te pinchas ya lo tienes en un menos 10? ¿para que necesita el agua fría José Luis? dale una vuelta.
Te dice que te tomes la cosas con calma, que si fuera fácil cualquiera lo haría, y luego cobra 1000 euros a la gente para mandarles hacer burpees. ¿la gente es o no es idiota? dime José Luis, dímelo tú.

4.- Conclusión.
Yo conocí a una persona fiel seguidora de la filosofía estoica. Se enfadaba incluso si le decías argumentos que la contrariaban. Su marido y padre de sus retoños lo practica. Mucho cuerpo escultural (según ella, quiero recalcar), mucha seguridad en sí mismo, muchas duchas de agua fría y pechuga de pollo en ayunas… pero cuando había que llevar a la prole al parque vamos los dos que a mi me da cosa.

Así de lánguido y lamentable es el argumentario. Así es que la próxima vez que alguien te diga que pierdes el tiempo, que luches por tus sueños, que salgas de la cama y vayas a por lo que es tuyo y tu estés en la cama, como Bo-chan, con el moco colgando, mándale a la mierda, es exactamente donde debe estar. A veces solo necesitas un poquito de Eva Nasarre para empezar el día con actitud:



