Proyecciones, serie Merlí y la introspección
¿Qué puedes aprender sobre ello para mejorar tu vida?
Esta semana he comenzado a ver la serie de Merlí desde la plataforma de Amazon Prime. Por si no conoces esta serie, que ya tiene sus diez años, te cuento un poco de qué va. Merlí es una serie que sigue la vida de un profesor de filosofía poco convencional llamado Merlí Bergeron. Empieza a dar clase en un instituto, al que va su hijo, tras una etapa personal complicada.
Merlí utiliza métodos provocadores y cercanos para hacer que sus alumnos (y los espectadores) piensen por sí mismos. Por medio de filósofos como Aristóteles, Nietzsche o Foucault, consigue conectar los conceptos filosóficos con los problemas reales de los adolescentes.Cada episodio trata de un filósofo diferente, cuyas ideas sirven como hilo conductor para explorar las vivencias de los estudiantes, a los que ha denominado “peripatéticos”.
Aparte de su vida escolar, menciona su vida personal, mostrando que él tampoco tiene todas las respuestas, se contradice, tiene relaciones y un carácter complejo e incluso en ocasiones actúa de forma muy cuestionable.
1.- Qué son las proyecciones psicológicas
Para que entiendas mejor el concepto, te planteo lo siguiente: ¿alguna vez has conocido a alguien que te ha caído mal sin un motivo muy claro? No ha hecho nada especialmente grave, pero hay algo en esa persona que te incomoda. Quizás te parece arrogante, o demasiado intenso o incluso una persona falsa. Lo curioso es que, muchas veces, eso que tanto te molesta no tiene tanto que ver con la otra persona como tiene que ver contigo.
En psicología este concepto tiene una explicación: las proyecciones. Fue desarrollado, entre otros, por Sigmund Freud, y aunque suene como un concepto lejano y abstracto, realmente es bastante cercano y cotidiano.
Proyectar consiste en atribuir a otros pensamientos, emociones o rasgos que nos pertenecen, pero que no terminamos de aceptar en nosotros mismos. Es decir, vemos fuera lo que no queremos o no sabemos ver dentro. Este proceso, generalmente es inconsciente y las personas no suelen hacerlo a propósito.
2.- Ejemplos que pueden ayudarte a entenderlo.
Como ya sabes, acostumbro a enlazar historia personal con estas entradas que publico, y esta vez no va a ser diferente. Te pongo en contexto: hace poco, yo empecé a comer mejor, llegó un momento en que no me reconocía en el espejo, por el motivo que fuera, no acababa de verme bien. Llegué a un entorno en que sentí la suficiente confianza como para comentarlo, y exponiendo que había comenzado a comer mejor para sentirme mejor conmigo misma en ese terreno. La persona a la que se lo comenté, una persona a la que le ha preocupado, le preocupa y le preocupará su sobrepeso, respondió con “pues si tú te pones a dieta para bajar de peso, no se qué tenemos que hacer el resto”.
Cómo puedes observar, yo no hablaba del resto, ni hablé de dieta, hablé de llevar una vida alimenticia más saludable, pero eso hizo saltar todas sus alarmas y su comentario, lejos de ser hiriente hacia mí, hablaba de sus proyecciones.
En otra situación, diciendo que me iba a poner a ver una serie o algo para distraerme, alguien me dijo que “ponte Machos Alfa, es muy graciosa y ayuda a desconectar del día” y dije “no, estoy viendo la serie de Bones y es la que voy a ponerme que me apetece ahora un patito”, a esta frase la respuesta fue “claro, el resto que como de encefalograma plano, nos conformamos con series como Machos Alfa porque no tenemos otra capacidad”.
Yo no entendía nada, esos comentarios tan gratuitos y, si me lo permites, hirientes, no son los que deberían caber en un entorno sano y amigable. Ahí me di cuenta de que no era mi problema, era otra proyección, pues esa misma persona es la que siempre se compara y dice de sí misma ser una persona con falta de capacidad.
3.- Qué tiene la serie Merlí con respecto a ellas.
En la serie, el hijo de Merlí, Bruno, muestra bien esto a lo que hago mención. En varios momentos recurre al insulto fácil, como llamar “gordo” a su profesor con sobrepeso. A primera vista parece un ataque sin más, pero si se mira con más profundidad se puede interpretar como una forma de desplazar hacia afuera su propio malestar.
Bruno está lidiando con conflictos internos que parece no terminar de aceptar, y en lugar de enfrentarse a ellos, los canaliza señalando defectos en otros. No está describiendo tanto al profesor como expresando algo que le incomoda de sí mismo.
4.- ¿Cómo estudia esto la psicología?
Se ha intentado estudiar este fenómeno desde muchos enfoques. Las técnicas proyectivas es el modo más curioso. Si te digo técnicas proyectivas, te suena a chino, pero si te hablo del test de las manchas o Test de Rorschach, estoy segura de que sabes de lo que te hablo.
Este test consiste en presentar a las personas imágenes de simples borrones de tinta para que la persona los interprete. Hay quien dice que ve un murciélago y quien, por el contrario, ve a dos personas discutiendo.
No hay respuestas correctas o incorrectas, la idea es que ante esos estímulos ambiguos, la persona proyecte contenidos internos como emociones, conflictos o formas de ver el mundo. Es decir, no describimos tanto la imagen, como nos describimos a nosotros mismos.
5.- Una herramienta incómoda.
Mi amiga Laura siempre habla de lo importante que es la introspección para mejorar y es cierto. Pensar en términos de proyecciones puede ser incómodo, porque a nadie nos gusta plantearnos que lo que criticamos lo tenemos dentro y forma parte de nosotros mismos, pero realmente es una herramienta útil para conocerte mejor,
La próxima vez que alguien te genere una sensación muy fuerte, puedes preguntarte: “¿qué tiene que ver esto conmigo?”. La respuesta no siempre será clara, ni tampoco será siempre una proyección, pero en algunos casos, haciendo ese ejercicio de introspección puedes abrir la puerta a entenderte mejor.
6.- Conclusiones
Tendemos a pensar que la realidad es tal como nosotros la vemos, pero muchas veces la filtramos por nuestras propias creencias, experiencias, inseguridades y deseos. Y en este proceso, proyectamos más de lo que creemos, ya que al final, no siempre vemos a los demás como son… lo hacemos como somos nosotros.




