Hablemos de mediocridad
Como conté anteriormente aquí, este año he decidido pasarme a mi particular visión del movimiento Slow Life. Lo primero que he sacado de mi vida - hace ya 22 días nada menos - son las redes sociales más típica, como Instagram, y Facebook. Si bien no borré la cuenta, sí que no piso por allí, unos 5 minutos habré entrado en 22 plácidos e interesantes días.
Esto no lo comento como algo aislado, es mi introducción a lo que se viene, y es que, el tiempo de más, me ha dado horas para poder surfear por estos lares substackaleños y poder descubrir nuevos rincones de lectura apasionantes. Como ya habrás imaginado, no es oro todo lo que reluce y es por ello, que he tenido a bien plasmar por escrito lo que he ido descubriendo.
La mayoría de entradas/cartas/post de inicios de este 2026 que he leído en Substacks más personales, hablaban de movimientos e iniciativas similares a mi visión Slow Life - más de estar y menos de complacer - alejados del foco de likes a cambio de postureo barato. Soy del pensar de que si tienes que parecerlo, es que no lo eres, y si no lo eres, eres mentira.
Han sido gratos descubrimientos de personas que abren una particular ventana a su mundo por medio de una pantalla, que abren las puertas de su yo interior para dejar plasmado en un texto sus pensamientos, sentimientos y emociones, respecto a cosas mundanas que ocupan su día a día y eso, afortunadamente para mi, ha captado toda mi atención.
Por otro lado, como habrás podido imaginar, no todo el mundo se vuelca y se abre, quizás tampoco es necesario, pero he podido comprobar - y estoy segura de que no soy la única - de que el contenido de muchos blogs se ha disparado hasta no discernir lo que es real de lo escrito por IA. En muchos casos, los blogs se han llenado de mediocridad cargada de erotismo verbal que pretende captar la atención del lector a cambio de visitas y, por qué no decirlo, membresía.
No conozco a una sola persona a la que Chatgpt le diga que sus textos no sirven, que le tilde de incompetente, mediocre o inútil, porque esa no es la función de Chatgpt y porque tampoco creo que sus creadores busquen una IA que responda con un algoritmo negativo y que, en casos extremos les lleve a tener problemas. Por lo que, a muchas personas que escriben pero dudaban de si sus textos son realmente buenos, la idea de plasmarlos en Substack apoyados por los ánimos de chatgpt que es quién redacta, maqueta y enseña, les han dado alas para crear contenido “sobreactuado” que nada tiene que ver con su propia realidad.
¿Podemos estar cayendo conscientemente en cambiar filtros en fotos por filtros en textos?
Mi respuesta es sí. Eso está sucediendo y va en aumento. Para muchos supuestos talentos emergentes, esto será como descubrir América en un vaso de agua mientras aguardan en calzoncillos en su salón. Se convencerán a sí mismos pensando que lo que escriben es realmente bueno, bueno de verdad, cuando el único mérito escritor que tienen es el de usar el ctrl+C, ctrl+V.
Lamentablemente, todo esto no es nuevo. La historia se repite, y aunque ahora ha cambiado el marco de la misma, lo mismo ocurrió durante los siglos XV-XVII. La creación de la imprenta marcó un antes y un después en la creación de contenido de la época. Lo que anteriormente era lento y costoso, pasó a ser barato y rápido. Se pasó de la cultura manuscrita a la explosión de textos impresos en cosa de dos décadas. (Eisenstein, 1979).

Muchas personas se creyeron escritores y se ceñían a reproducir los textos que alguien bueno de verdad exponía. Otros muchos se limitaban a escribir exponiendo sobre lo que ellos consideraban “la verdad” haciendo dudar a muchas personas de la realidad de lo que les llegaba.
Las quejas no se hicieron esperar; eruditos y teólogos comenzaron a advertir de la multitud de libros. Demasiados textos, muchos de ellos repetidos y con una calidad cada vez más ínfima. Lejos de ser un avance cultural que llevaba el conocimiento a cualquier sitio, pasó a percibirse como un problema intelectual (Blair, 2010).
Actualmente, el paralelismo que podemos hacer de plataformas como Substack para con Instagram es que los filtros en las caras, se han cambiado por los filtros en los textos, permitiendo que cualquier persona se crea erudito en absolutamente cualquier cosa, quiera lucrarse con ello y no necesite más que poner una idea en una conversación con Inteligencia Artificial. Recibe el texto, el feedback de “muy bien José Luis” y asume para su yo interno la categoría de escritor.
“The sense that there was too much to know was not new, but it become more acute with the spread of print”
Blair, 2010.
¿Estamos ante una nueva moda marcada por la ansiedad informacional?
Probablemente sí. La constancia, la perseverancia y el esfuerzo, no es algo que se premie de un día para a otro, y más cuando no hay resultados directos. Las personas somos críticas por naturaleza y alguien con un mínimo de interés, se percatará rápidamente cuando algo no va bien, cuando está ante otro vendehumos de poca monta que ha venido a esta plataforma a beneficiarse con escritos creados por terceros, ya que no pudo explotar esa parte a costa de su cara cubierta de filtros.
En el siglo XVI, autores como Conrad Gessner intentaron tomar parte ante ese exceso de publicaciones por medio de repertorios y bibliografías universales. Su preocupación no era crear más libros, pero se percató, al igual que otros muchos, de que cuando publicar dejaba de tener un coste, el incentivo cambiaba del contenido al volumen. (Rosenberg, 2003).
Con la aparición de la imprenta, se democratizó la palabra escrita, pero no iba sola y ahora la acompañaba también el ruido. Antes el filtro lo pasaban unos pocos, y se pasó de tener que destacar para poder publicar, a tratar de destacar en un mercado completamente saturado.
Ansiedad. Eso es lo que sucedió. Europa sufrió, como dicen muchos historiadores, una etapa de ansiedad informacional, esa sensación de que leer todo es imposible y de que lo mucho que se publicaba aportaba poco o nada nuevo.
¿La historia se repite?
Este patrón no ha sucedido solo con la creación de la imprenta. Si el coste de producir conocimientos baja, el sistema se inunda de contenidos, y es que el problema ya no es sólo la tecnología, sino el incentivo que ello crea.
Plataformas como esta en que nos encontramos, reproduce exactamente todo lo expuesto anteriormente; se desplaza el filtro del qué se dice, al con qué frecuencia, en qué formato y con qué capacidad de captar tu atención.
La historia sugiere una verdad que puede resultar incómoda. Cuando todo el mundo puede publicar, el valor deja de estar en el simple hecho de publicar, pasa a estar en pensar, seleccionar y sostener una voz propia.
Cuando estudiaba la oposición, vi muchas veces un vídeo que te voy a dejar aquí debajo, y decía una frase que me sigue viniendo a la mente:
¿Sabes por qué se paga tanto a la gente con ideas?
Porque no se pueden producir en masa.
Luzu, El Camino del Éxito.
¿Y qué podemos hacer al respecto?
Arregla tu parcela. Sí, eso es, arregla tu parcela. Hazte cargo de tu parte. Sé el cambio que quieres ver. Sé original, auténtico, tu, porque es lo único que realmente puedes hacer. Si quieres ser bueno en algo, no te vas a sentir mejor disfrutándolo tras el cristal.
Cuando leas, lee contenido de calidad, contenido que te llene, no textos largos que dan vueltas, y vueltas, y vueltas a lo mismo sin decir absolutamente nada. Hazte cargo de tu camino y no te dejes arrastrar por algo que realmente puede ofrecerte tanto: crecimiento, conocimiento, capacidad de conectar con personas que están en tu misma sintonía.
Se creador de tu propia vida y su contenido.
📚Bibliografía
Blair, A. (2010). Too much to know: Managing scholarly information before the modern age. Yale University Press.
Eisenstein, E. L. (1979). The printing press as an agent of change: Communications and cultural transformations in early modern Europe. Cambridge University Press.
Gessner, C. (1545). Bibliotheca universalis. Zürich.
LuzuVlogs. (2013, May 10). El camino del éxito [Video]. YouTube.
National Geographic Society. (2023, October 19). Feb 23, 1455 CE: Gutenberg Bible published. National Geographic Education. https://education.nationalgeographic.org/resource/gutenberg-bible-published/
Rosenberg, D. (2003). Early modern information overload. Journal of the History of Ideas, 64(1), 1–9. https://doi.org/10.1353/jhi.2003.0014



