Quiero más a mis gatos que a mucha gente
¿Qué dice la psicología sobre esto?
Te doy la bienvenida a Pizkita7.com, una newsletter sobre psicología, filosofía práctica y el arte de mantenernos enfocados para construir una vida con propósito.
A pocas horas de uno de los últimos viajes que quedan. Sentir el lugar como hogar ha sonado mejor de lo que hubiera pensado, y sólo han sido 15 días. 15 días de no mirar el reloj, de no despertar con alarma, de poder disfrutar de Grillo, Mollo, Ronci, Leo, Washi y Whisper. Con los cuatro primeros incluso se ha desarrollado un nuevo ritual: cada mañana que salen a jugar, salen de uno en uno y los acaricio, y cuando vuelven a comer, se acercan y les recojo uno a uno en brazos mientras les doy miles de besos.
Qué curioso el sentimiento de paz que albergan los gatos. Ahora mismo escribo estas palabras con Washi a mi lado, que mientras se acicala me mira, estando a gusto en mi compañía. Ha sido mi fiel compañera de estudio durante todo el año y no me abandona ni cuando me siento a compartir mis pensamientos. Me siento más cómoda con ella cerca, que con mucha gente de mi entorno y creo que no soy la única persona a la que esto le sucede.
1.- Personas a las que les gustaban más los gatos que la gente.
Para que veas que no soy una loca, vamos a nombrar a personas ilustres que sentían mi misma devoción:
Ernest Hemingway; este famoso escritor estadounidense sentía absoluta devoción por los gatos. Un capitán de barco le regaló a “Snow White”, un gato blanco que tenía polidactilia (6 dedos). Hemingway quedó tan fascinado que albergó decenas de gatos en su finca de Key West, gatos a los que aseguró la protección y el cuidado permanente en su testamento y que hoy en día siguen viviendo libremente en la casa-museo de Hemingway en Florida y protegidos por ley.
Karl Lagerfeld; el icónico diseñador de moda, convirtió a su gata Choupette una de las figuras más adineradas del mundo de la moda. La gata tenía sus propias niñeras, viajaba en jet privado y protagonizó campañas publicitarias millonarias. Tras su muerte, Choupette heredó decenas de millones de dólares administrados por medio de un fideicomiso que le aseguraba ese estilo de vida tan VIP.
Edgar Allan Poe; del que hemos hablado anteriormente en esta entrada "No te puede ir peor que a Edgar Allan Poe", compartía su vida con una gata llamada Catarina que acostumbraba a sentarse en su hombro mientras él escribía. Su obsesión por los gatos lo llevó a escribir en 1843 El Gato Negro, uno de sus cuentos más famosos y estremecedores.
2.- Qué dice la psicología respecto a esto.
Da para analizar la fascinación que muchas personas sentimos por los felinos. Yo estudio diariamente con dos de ellos, y comparto mi vida con un total de 6. No te alarmes, no soy esta:
Pero reconozco que siento por ellos una fascinación extrema. Desde la psicología, se explica este fenómeno a través de varios procesos afectivos, cognitivos y relacionales, pues los gatos nos proporcionan sensaciones tan importantes como las siguientes:
Apego seguro y no juzgador: a diferencia de las relaciones entre seres humanos, que generalmente vienen acompañadas de expectativas, conflictos y demandas emocionales, la relación con un gato te ofrece un apego seguro y predecible. Para aquellas personas que poseen una personalidad reservada o altamente creativa (como escritores o artistas), el gato representa esa presencia constante que no juzga, ni interrumpe y respeta el espacio personal.
Coincidencia de rasgos de personalidad: en estudios sobre psicología de las mascotas se señala que las personas que prefieren a los gatos, tienden a puntuar más alto en apertura a la experiencia, es decir, en creatividad, curiosidad e independencia y también en neuroticismo (sensibilidad emocional). El carácter autónomo de un gato resuena directamente con la introspección de este tipo de personalidades.
Regulación emocional y estado de “Flow”: la presencia de un gato fomenta la calma. Emiten un ronroneo con unas frecuencias entre 20 y 140Hz asociadas a la reducción del estrés y la presión arterial.
3.- Conclusiones.
La vida con gatos es mucho mejor. El cariño que te dan y lo pendientes que están sin esperar nada a cambio, te hace sentir especial. El mito de que son esquivos y pasan de las personas, debe ser la excepción en cada uno de los 6 con los que yo convivo. Los míos, con sus diferencias en carácter, se aúnan en cuanto a mimos y muestras de afecto. En los exámenes de la universidad del pasado mes de mayo, cuando más acelerada estaba pensando en que no llegaba a todo y no me conseguía concentrar (el círculo vicioso: tengo ansiedad porque tengo que estudiar y no me concentro, pero no me concentro porque tengo ansiedad), Washi se sentaba sobre mi tablet o mi teclado y me obligaba a respirar y hacer parar mis pensamientos intrusivos.
Qué voy a decir! a todo el mundo le recetaría yo un gato!.






